Las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 99.8% de las unidades económicas en México y generan el 52% del empleo formal del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esa escala explica por qué la forma en que estas empresas administran su operación, desde ventas hasta inventarios y finanzas, tiene un peso real en la economía nacional y no solo en cada negocio de forma individual.
En los últimos años, esa forma de administrar ha empezado a cambiar. No de golpe, y no al mismo ritmo para todas las empresas, pero el movimiento ya es medible con datos.
De las hojas de cálculo a las plataformas digitales
Ese modelo cambió con la llegada de los sistemas en la nube, que sustituyeron la inversión inicial fuerte por un esquema de suscripción mensual o anual. Esto bajó la barrera de entrada para negocios que antes ni siquiera consideraban un sistema de gestión como una opción real, y acompañó un movimiento que ya se venía observando en otros indicadores: de acuerdo con los Censos Económicos 2024 del INEGI, el porcentaje de pymes mexicanas que realizó ventas en línea pasó de 18.7% en 2018 a 28.8% en 2023, con el comercio electrónico creciendo a una tasa media anual de 37.5% durante ese periodo.
La brecha sigue siendo grande
El cambio es real, pero está lejos de ser generalizado. Un estudio de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y Siigo Aspel, realizado con 542 empresas en los 32 estados y publicado por Expansión en mayo de 2026, encontró que solo dos de cada 10 empresas en México usa herramientas digitales estratégicas como CRM, ERP o software especializado de gestión. Ocho de cada 10 ya usa inteligencia artificial de alguna forma, pero no de manera estratégica, una diferencia que muestra que lo llamativo se adopta más rápido que lo estructural.
La brecha también se ve al comparar por tamaño de empresa. Con datos preliminares de los Censos Económicos 2023 de INEGI, el 94.5% de los grandes establecimientos usó computadoras y el 93.1% tuvo acceso a internet, cifras que bajan a 86.2% y 82.1% en pequeñas empresas, y caen hasta 22.3% y 23.5% en microempresas, la base de la pirámide empresarial mexicana.
¿Qué está acelerando el cambio ahora?
Varios factores están empujando a más pymes a dar el salto. El nearshoring (la relocalización de operaciones y proveedores hacia países más cercanos, como México) es uno de ellos: empresas mexicanas que hoy coordinan operaciones con clientes y proveedores en otros países necesitan visibilidad e integración en tiempo real que las hojas de cálculo dispersas ya no pueden ofrecer con la misma confiabilidad.
Otro factor es la consolidación de herramientas. Durante años, una pyme mexicana típica operaba con sistemas separados para facturación, inventario, contabilidad y ventas, cada uno con su propia base de datos y sin comunicación entre sí. La tendencia ahora va hacia plataformas que integran esas áreas en un solo lugar, con la información actualizándose en tiempo real entre departamentos en lugar de depender de que alguien exporte y cruce reportes a mano.
El tamaño del mercado también refleja hacia dónde va esta tendencia: un análisis de Fortune Business Insights ubicó el valor del software ERP en América Latina en 3,900 millones de dólares en 2025, con una proyección de 7,730 millones de dólares para 2035, y México como uno de los mercados más relevantes de la región
Lo que dicen los números sobre el resultado
Juan Carlos Canseco, presidente nacional de la ASEM, lo resumió durante la presentación del estudio: "el 69% de las empresas muere en los primeros tres años". No tener información ordenada ni visibilidad real sobre lo que pasa en la operación no es un detalle menor. Para muchas pymes mexicanas, es una condición para llegar a ese cuarto año.
Un cambio de decisión, no de tamaño
La gestión empresarial en las pymes mexicanas está en un punto de transición. La tecnología ya no es exclusiva de las grandes corporaciones, pero adoptarla sigue siendo una decisión que cada empresa toma por su cuenta, no una consecuencia automática de crecer. Las empresas que están dando ese paso hoy no lo hacen por moda: lo hacen porque necesitan seguir viendo con claridad lo que pasa en su operación conforme el negocio se vuelve más grande y más complejo.
En Novu Central acompañamos a empresas mexicanas justo en ese tipo de decisiones: entender en qué momento una operación necesita más que hojas de cálculo, y qué tan preparada está la empresa para dar ese paso sin perder el control en el camino.
Fuentes consultadas: INEGI (Censos Económicos 2023 y 2024), estudio Impacto de las plataformas digitales en la gestión empresarial de ASEM y Siigo Aspel (vía Expansión, mayo 2026), análisis de mercado de Fortune Business Insights.